Aladdin: Las apariencias no valen nada.

Todos nos emocionamos (y seguimos haciéndolo) cuando vemos Aladdin. Es una película que ha envejecido muy bien y todos nos partimos con los chistes del genio.

En la película aparecen muchos temas, hoy nos vamos a centrar en el de las apariencias. El tema de las apariencias es un tema recurrente en las películas Disney, por ejemplo, en La Bella y la Bestia se ve de forma clara. 

Aladdin, engañado por Jafar, entra en las cuevas de las maravillas y, por un giro dramático de los acontecimientos acaba siendo el dueño de la lampara y el amo del genio. Su primer deseo es convertirse en un príncipe, pero ¿es un príncipe? Aparentemente sí, pero no es un príncipe realmente, sino que todos le ven como tal por mera apariencia. 

Al final, es Aladdin haciendo de “rata callejera” el que consigue derrotar a Jafar, no Aladdin como príncipe. Lo importante es que, Aladdin, termina siendo el héroe que derrota al villano, pero, previamente, es una persona a la que no se le da ningún crédito por su procedencia. 

“No eres más que una rata callejera”

Guardia

Todos nos dejamos llevar por las apariencias y, en ocasiones, somos incapaces de ver más allá de las personas, porque, al final, todos caemos en el mundo de las apariencias. ¿Qué tipo de fotos subís a las redes sociales? Fotos en las que, aparentemente, sois felices. De hecho, cuando ves las storys de Instagram lo que prima sobre todas las cosas es felicidad, que puede ser real o no. Todo esto me lleva a una anécdota, un día, cuando era pequeño, me enfadé con mi primo, ese día mi tío nos hizo una foto, en la que salimos sonriendo, pero estábamos enfadados. 

En definitiva, todo son apariencias, absolutamente todo, lo importante es saber distinguir las apariencias de la realidad y, sobre todo, no juzgar a nadie por su apariencia, porque, ya sea mala o buena su apariencia, lo que importa es el interior.

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