Frozen · Walt Disney Pictures

Frozen: huir de los problemas no es la solución.

En esta ocasión hablaremos de Elsa y de su huida. Como todos sabréis, Elsa es un personaje dominado por el miedo. En cierto modo, nunca superó el haber hecho daño a Anna con sus poderes, cuya consecuencia directa (más allá de que Anna tenga un mechón de pelo blanco) fue que Elsa se encerrara en sí misma y, de algún modo, que se sintiera como un “monstruo peligroso”.

Frozen · Disney
Frozen · Disney

Más adelante en la historia, en la coronación, lo que podemos ver en Elsa, sobre todo, es el miedo, el miedo a que los demás vean lo que ella ve, un monstruo. Finalmente, por el azar, Elsa es descubierta y, finalmente, huye, trayendo aparejado un invierno eterno. Elsa, posiblemente, por primera vez en su vida se considera libre, es decir, ya no tiene que preocuparse por ocultar sus poderes (todo el mundo lo sabe ya), ya no tiene que limitarse, en principio, parecen todo ventajas.

Frozen · Disney
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Sin embargo, a mi parecer, hay algo con lo que Elsa no contaba y es que los problemas no desaparecen sin más, aunque huyas, los problemas seguirán estando ahí, por mucho que mires para otro lado.

¿Qué es lo que podemos aprender de Elsa? Que los problemas no desaparecen, sino que la única forma de que desaparezcan es asumirlos (como podemos ver al final del film) y, en su caso, aceptando quién es realmente. ¿Consiguió algo Elsa desapareciendo? no, efectivamente, no consiguió nada.

Mirar para otro lado siempre es lo más fácil, sin embargo, lo que debemos hacer es, aunque cueste, optar por el camino difícil y solucionar nuestros problemas, puesto que, seguirán estando ahí.



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