La Cenicienta · Walt Disney Pictures

La Cenicienta: Las hadas madrinas no existen.

Si quieres que las cosas sean diferentes sal a comerte el mundo, porque las hadas madrinas no existen

Emma Swan

Todos hemos visto una y otra vez La Cenicienta. Es uno de los grandes clásicos de Disney y una serie donde hay mucha magia y muchas enseñanzas sobre la vida.

La Cenicienta · Disney
La Cenicienta · Disney

En Cenicienta, cuando todo parecía perdido y las hermanastras y la madrastra se encargaron de que Cenicienta no asistiera al baile. Sin embargo, aparece nada más y nada menos que un hada madrina que, con su magia, da la vuelta a la situación y Cenicienta consigue asistir al baile y no sólo eso, ¡consigue enamorar al príncipe!. En definitiva, consigue lo que siempre se ha merecido: una vida feliz con alguien que le aprecie de verdad.

Todo esto es muy bonito, claro está. Pero, aquí va la obviedad. De pequeños, creíamos en fuerzas poderosas del universo, seres mitológicos, incluso en la magia, pero, tal y como predijo Peter Pan, de repente te haces mayor y te das cuenta de que las hadas madrinas no existen, al menos, no como nos lo han vendido. Siempre habrá gente que, a modo de hada madrina, se preocupará por ti, te apoyará y te ayudara cuando lo necesites, pero, no aparecerá un ser mágico que solucionará todos tus problemas con un bibidi babidi bu.

La Cenicienta · Disney

Y voy a hacer un inciso, a pesar de que me salga del tema, para poner una frase de Zootropolis

La vida no es una peli de animación en la que cantas una canción y tus insípidos sueños se hacen realidad por arte de magia. A mí no me cantes suéltaloooo

Zootropolis

En una historia real, serías tú la persona encargada de dar la vuelta a la situación, no un hada madrina. Siempre reprocharé a Disney que nos haya vendido historias ideales, incluso, un amor ideal. Ideal, porque, en la mayoría de los casos, ese tipo de cosas no existe. Además, Disney es culpable de habernos creado unas expectativas tan altas sobre el amor.

Por eso, en su momento, defendimos a Frozen , porque creo que, con la salvedad de la magia de Elsa, es una película mucho más acorde a nuestros tiempos. Porque al final, tarde o temprano, aprendes algo que te tendrían que enseñar cuando eres pequeño: la vida no es de color de rosa y las hadas madrinas no existen.


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